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Animales de Latinoamérica
18 preguntas · Naturaleza
Cuando Cristóbal Colón navegaba en 1493 frente a la costa de La Española, anotó en su diario que había visto tres sirenas, aunque «no eran tan hermosas como las pintan». Lo que había visto eran manatíes, esos herbívoros lentos y bonachones que pastan en los ríos y costas del Caribe. Fue solo el principio: los europeos tardaron siglos en ponerle nombre a la fauna asombrosa del continente, y muchas de esas palabras nos llegaron del náhuatl, del quechua o del guaraní, como ajolote, cóndor, jaguar o tapir.
Latinoamérica alberga algunos de los animales más extraordinarios del planeta. En los canales de Xochimilco vive el ajolote, un anfibio que nunca abandona su aspecto de larva y puede regenerar sus patas. Sobre los Andes planea el cóndor, una de las mayores aves voladoras del mundo, y en los bosques nublados de Centroamérica brilla el quetzal, cuyas plumas valían para mayas y aztecas más que el oro. La selva amazónica esconde al jaguar, el mayor felino del continente; a la anaconda, la serpiente más pesada del mundo; a la piraña y al delfín rosado de los ríos, protagonista de leyendas de seducción. En los árboles cuelga el perezoso, tan lento que le crecen algas en el pelo, mientras el tucán luce un pico enorme que apenas pesa.
Más al sur pastan los guanacos, antepasados salvajes de la llama, y se esconde el pudú, un ciervo del tamaño de un perro pequeño; en los Andes vive el oso de anteojos, el único oso de Sudamérica. Y en Galápagos, donde Darwin tomó notas, nadan las iguanas marinas y caminan las tortugas gigantes que dieron nombre a las islas. Sin olvidar al capibara, el mayor roedor del mundo, al armadillo y a la diminuta rana dardo venenosa, cuya piel guarda uno de los venenos más potentes de la naturaleza.
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