✍️
Charles Dickens
13 preguntas · Literatura
Charles Dickens nació en 1812 en Portsmouth, y su infancia explica casi toda su obra. Cuando él tenía doce años, su padre fue encerrado por deudas y el niño tuvo que ponerse a trabajar pegando etiquetas en una fábrica de betún. Ocultó aquella humillación a casi todo el mundo durante décadas, pero de ahí salió el gran tema de su vida: los pobres, los huérfanos, los niños explotados.
Sus novelas aparecieron por entregas, en cuadernillos mensuales, y toda Inglaterra esperaba el siguiente capítulo como hoy se espera el episodio de una serie; Dickens perfeccionó el arte de terminar dejando al lector en vilo mucho antes de que existiera la televisión. Así llegaron el huérfano Oliver Twist, que se atreve a pedir un poco más de gachas en el asilo y acaba en manos del viejo Fagin; David Copperfield, su preferido («como muchos padres amantes, tengo un hijo favorito: se llama David Copperfield»); la señorita Havisham de «Grandes esperanzas», plantada la mañana de su boda, que detuvo todos los relojes y envejeció con el vestido de novia puesto; y «Historia de dos ciudades», ambientada en la Revolución Francesa, uno de los libros más impresos de todos los tiempos.
De «Cuento de Navidad» (1843) salió buena parte de la Navidad tal como hoy la imaginamos. El avaro Ebenezer Scrooge, convertido por los espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras, dio al inglés una palabra para «tacaño» y una exclamación célebre: «¡Bah, paparruchas!».
En sus últimos años Dickens llenaba salas enteras con lecturas públicas, como una estrella del espectáculo; recitaba la escena del asesinato de «Oliver Twist» con tal violencia que hubo oyentes que se desmayaron, y el esfuerzo le costó la salud. Murió en 1870, a los 58 años, dejando sin terminar «El misterio de Edwin Drood»: quién era el asesino se lo llevó a la tumba. Contra su deseo de un entierro sencillo, la nación lo sepultó en el Rincón de los Poetas de la abadía de Westminster.
Practicar gratis
PurFact te vuelve a mostrar cada tarjeta justo antes de que la olvides. Así se queda lo aprendido.