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Florence Nightingale
10 preguntas · Sociedad y vida diaria
Florence Nightingale nace en 1820 en el seno de una familia británica acomodada, y recibe el nombre de la ciudad italiana en la que vino al mundo: Florencia. Tiene por delante una vida de buena sociedad, pero a los dieciséis años se convence de que Dios la ha llamado a una tarea. Esa tarea resulta ser algo impensable para una dama de su condición: la enfermería. Contra la encarnizada resistencia de su familia consigue formarse, entre otros lugares en el instituto de diaconisas alemán de Kaiserswerth.
Su hora llega en 1854, cuando durante la guerra de Crimea empiezan a llegar a Londres noticias de las condiciones espantosas de los hospitales militares británicos. Nightingale viaja con treinta y ocho enfermeras a Escútari, junto a Constantinopla, y encuentra un horror de suciedad, ratas y hacinamiento en el que mueren más soldados de tifus, cólera y disentería que de sus heridas. Manda fregar, ventilar y lavar, y organiza una alimentación regular. De noche recorre las filas de heridos con una lámpara de aceite, una imagen que recoge la prensa y que le vale el apodo de «la dama de la lámpara».
De vuelta en Inglaterra demuestra con números lo que la sola observación no logra: en estadísticas minuciosas prueba que la mayoría de los muertos de la guerra cayeron por enfermedades evitables, no en combate. Su célebre «diagrama de la rosa» lo hace visible de un vistazo; se la considera pionera de la estadística visual y es la primera mujer admitida en la Royal Statistical Society.
En 1860 funda en el hospital St Thomas de Londres la primera escuela laica de enfermería y convierte así el cuidado de enfermos en una profesión respetada que puede aprenderse. Aunque pasa buena parte de sus últimos años postrada en cama, escribe sin descanso sobre higiene y reforma sanitaria. Todavía hoy el Día Internacional de la Enfermería, en la fecha de su nacimiento, el 12 de mayo, recuerda su obra.
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