✍️
James Joyce
13 preguntas · Literatura
James Joyce se marchó de Dublín a los veintidós años, casi no volvió, y escribió toda su obra sobre esa única ciudad. «Si Dublín fuera destruida, se la podría reconstruir a partir de mis libros», dijo, y no exageraba mucho. Se fue al continente en 1904 con Nora Barnacle, una camarera de hotel de Galway que sería su compañera de por vida y que apenas leyó una línea suya: «¿por qué no escribes libros que la gente entienda?», se cuenta que le preguntó.
Su primer libro importante fue «Dublineses», quince relatos sobre lo que él llamaba la «parálisis» de su ciudad, que los editores rechazaron durante años; el último, «Los muertos», está considerado uno de los relatos más hermosos de la literatura universal y John Huston lo llevó al cine. Después vino «Retrato del artista adolescente», con Stephen Dedalus, su álter ego literario, cuyo apellido cita al constructor mítico del laberinto.
«Ulises» (1922) transcurre en un solo día, el 16 de junio de 1904 (el día de su primera salida con Nora), y sigue por Dublín al agente de publicidad Leopold Bloom, un judío irlandés concebido a propósito como contrafigura del héroe Odiseo. Dieciocho episodios, cada uno en un estilo distinto, calcados de la estructura de la «Odisea». La novela termina con el monólogo interior de Molly Bloom: unas cuarenta páginas casi sin puntuación que acaban en el «sí» más famoso de la literatura. La técnica del flujo de conciencia, llevada al extremo, cambió la novela del siglo XX. Hoy, cada 16 de junio, los lectores recorren Dublín celebrando el «Bloomsday».
Durante años el libro estuvo prohibido por obsceno en Estados Unidos y el Reino Unido; hizo falta una sentencia judicial estadounidense de 1933 para declararlo arte y no pornografía. Su última obra, «Finnegans Wake», le costó diecisiete años y está escrita en una lengua onírica hecha de palabras fundidas de muchos idiomas; de un verso suyo, «Three quarks for Muster Mark», tomó el físico Murray Gell-Mann el nombre del quark. Joyce, casi ciego por sus enfermedades oculares, escribió buena parte de su obra final con tiza roja sobre grandes pliegos.
Practicar gratis
PurFact te vuelve a mostrar cada tarjeta justo antes de que la olvides. Así se queda lo aprendido.