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Jane Goodall
10 preguntas · Sociedad y vida diaria
De niña, Jane Goodall recibe de su padre un chimpancé de peluche llamado Jubilee; los amigos de la familia temen que aquel juguete feísimo le provoque pesadillas. En vez de eso, siembra el amor de toda una vida. Criada en Bournemouth, sin estudios universitarios pero con un hambre insaciable de África, Jane trabaja de camarera hasta reunir el dinero del pasaje en barco a Kenia. Allí conoce en 1957 al paleoantropólogo Louis Leakey, que ve en ella exactamente a la observadora paciente y sin prejuicios que busca.
En 1960, Leakey la envía al arroyo Gombe, en Tanzania, a estudiar chimpancés salvajes. Las autoridades insisten en que una mujer joven no puede internarse sola en la maleza, así que su madre la acompaña los primeros meses. Con paciencia, Jane se gana la confianza de aquellos animales esquivos. Entonces hace una observación que sacude a la ciencia: un chimpancé al que llama «David Greybeard» deshoja un tallo de hierba y pesca con él termitas del termitero. Animales que fabrican y usan herramientas: hasta entonces se creía algo exclusivo del ser humano. Leakey telegrafía entusiasmado: «Ahora hay que redefinir la herramienta, redefinir al hombre, o aceptar a los chimpancés como humanos».
Goodall rompe deliberadamente con las convenciones: da nombres a sus chimpancés en lugar de números y les atribuye personalidad, sentimientos y lazos familiares, un tabú para la etología de la época. Más tarde se doctora en Cambridge sin haber cursado nunca una carrera normal.
De investigadora pasa a ser una de las conservacionistas más conocidas del mundo. En 1977 funda el Instituto Jane Goodall y en 1991 el programa juvenil «Roots & Shoots». Hasta muy mayor viaja unos trescientos días al año por el planeta defendiendo la protección de las especies y del clima, como mensajera de la paz de la ONU y voz incansable de la naturaleza. Jane Goodall murió el 1 de octubre de 2025, a los 91 años, en California, en plena gira de conferencias.
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