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Julio Verne
12 preguntas · Literatura
Julio Verne nació en 1828 en Nantes, ciudad portuaria del Atlántico, y creció mirando los barcos amarrados en el muelle. Se cuenta que de niño intentó embarcarse como grumete y que su padre lo alcanzó en el último momento. Lo mandaron a París a estudiar Derecho; él escribió obras de teatro, pasó hambre y, en 1862, encontró al hombre que le cambiaría la vida: el editor Pierre-Jules Hetzel. Juntos crearon los «Viajes extraordinarios», una serie de unas sesenta novelas que convirtió a Verne en autor mundial.
Su método no era la magia, sino la lectura. Verne se documentaba con minucia sobre la ciencia de su tiempo y luego la prolongaba con audacia hacia el futuro. Por eso sus libros contienen tantas cosas que aún no existían: el submarino «Nautilus» de «Veinte mil leguas de viaje submarino», mandado por el enigmático capitán Nemo («nemo» es «nadie» en latín, el mismo disfraz que usó Odiseo ante el cíclope); el disparo a la Luna de «De la Tierra a la Luna», con un lugar de lanzamiento en Florida y una tripulación de tres, casi un siglo antes del programa Apolo; o el descenso al interior del planeta por el volcán islandés Snæfellsjökull en «Viaje al centro de la Tierra».
Su novela más leída es «La vuelta al mundo en ochenta días»: el flemático Phileas Fogg y su criado Passepartout persiguiendo una apuesta imposible, publicada por entregas mientras media Europa contenía la respiración. La periodista estadounidense Nellie Bly repitió el viaje de verdad en 1889 y lo hizo en setenta y dos días; de paso visitó a Verne en Amiens.
Hubo también un Verne oscuro. En 1863 escribió «París en el siglo XX», una distopía con automóviles, máquinas de calcular y algo muy parecido al fax, que Hetzel rechazó por demasiado pesimista. El manuscrito reapareció en 1994 en la caja fuerte de la familia, ciento treinta años después. Según las estadísticas de la Unesco, Verne sigue siendo uno de los autores más traducidos del mundo.
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