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Museos de España
17 preguntas · Arte
España es uno de esos países donde un fin de semana puede organizarse entero alrededor de un cuadro. En Madrid, el llamado Triángulo del Arte cabe en un paseo: el Museo del Prado, donde los visitantes se agolpan ante el tríptico de «El jardín de las delicias» del Bosco intentando descifrar sus fresas gigantes y sus pájaros extravagantes; el Museo Thyssen-Bornemisza, que nació de la colección de un barón y guarda la soledad de la «Habitación de hotel» de Edward Hopper; y el Museo Reina Sofía, donde una joven Ana María Dalí mira el mar de Cadaqués en «Muchacha en la ventana». Unas calles más allá, el Museo Sorolla conserva intacta la casa-taller del pintor, con «Paseo a orillas del mar» colgado donde siempre estuvo.
Barcelona responde con sus propios tesoros. En la calle Montcada, el Museo Picasso reúne la serie de 58 obras con la que el pintor desmontó «Las meninas» de Velázquez en 1957; en Montjuïc, el Museo Nacional de Arte de Cataluña salvó de las iglesias del Pirineo los murales románicos de Sant Climent de Taüll, y la Fundación Joan Miró enseña, tras un cristal, la fuente de mercurio que Calder hizo para el pabellón de la República de 1937. Más al norte, en Figueres, Dalí convirtió un teatro en ruinas en el Teatro-Museo Dalí y quiso ser enterrado bajo su cúpula geodésica.
En Bilbao, «Puppy», el perro cubierto de flores de Jeff Koons, monta guardia ante el Museo Guggenheim, mientras el Museo de Bellas Artes guarda las «Lavanderas en Arlés» de Gauguin. Y la lista sigue: la Dama de Elche en el Museo Arqueológico Nacional, el retablo de Berruguete en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, la Mérida romana en el Museo Nacional de Arte Romano de Rafael Moneo, la Neocueva del Museo de Altamira, las esculturas de hierro del Museo Chillida Leku en Hernani, el Apostolado del Museo del Greco y la sinagoga toledana que hoy es el Museo Sefardí.
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