🎿
Saltos de esquí
8 preguntas · Deporte
Hay un instante, justo después de despegar de la mesa del trampolín, en el que un saltador de esquí parece colgado del aire. La carrera de impulso le ha lanzado a más de 90 km/h y, una vez en vuelo, se tumba sobre el viento casi en horizontal. Los saltos de esquí son uno de los deportes más espectaculares del invierno: desde un trampolín grande se pueden superar los 130 metros, y en los trampolines de vuelo con esquís los mejores llegan a más de 250. Cada salto se puntúa con dos criterios: la distancia y las notas de estilo que ponen los jueces al vuelo y al aterrizaje. Cinco jueces califican el estilo y se descartan la nota más alta y la más baja.
El aterrizaje más elegante se hace en telemark, con una pierna adelantada; sin él, hay descuentos. En el aire, desde los años noventa todo el mundo vuela en estilo en V, con los esquís abiertos por delante, porque da más sustentación y más distancia que la vieja postura con los esquís paralelos. Quien además quiere correr después de saltar se apunta a la combinada nórdica, que mezcla saltos y esquí de fondo: la distancia del salto decide la salida de la carrera. Y la gran cita del calendario es el Torneo de los Cuatro Trampolines, que cada Año Nuevo recorre Oberstdorf, Garmisch-Partenkirchen, Innsbruck y Bischofshofen; ganarlo equivale casi a un título mundial. Austria, Noruega, Alemania, Polonia, Japón y Eslovenia producen saltadores de primer nivel.
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