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Supervivencia: orientación y señales
15 preguntas · Naturaleza
Perderse ocurre más rápido de lo que el orgullo admite y las dos artes que entonces cuentan son saber dónde estás y mostrar dónde estás. Para la primera, el cielo lleva horario: en el hemisferio norte el sol está al mediodía en el sur, y un reloj de agujas lo convierte en brújula: apunta la aguja horaria al sol y la bisectriz hacia las doce señala el sur. Que el sol «sale por el este», por cierto, solo es exacto en los equinoccios. De noche releva la Estrella Polar, que se encuentra prolongando unas cinco veces el borde trasero del Carro Mayor: marca el norte todo el año. Si el cielo se esconde, clava un palo en el suelo: la línea entre dos puntas de sombra marcadas corre siempre de oeste a este. Solo del musgo no hay que fiarse: crece donde hay humedad, y ni mucho menos solo en la cara norte de los árboles. También el tranquilizador «sigue el arroyo aguas abajo» tiene trampa: en la montaña los arroyos aman las gargantas y las cascadas, y a menudo lo más sabio es volver al último punto conocido con certeza. Para la segunda arte, el mundo habla el idioma del tres: tres silbidos, tres hogueras, tres destellos significan emergencia y en morse, tres cortas, tres largas y tres cortas deletrean el famoso SOS. Un silbato llega más lejos que cualquier voz y no se cansa nunca, un espejo de señales alcanza con sol aviones a muchos kilómetros, el humo espeso de hojas verdes atrae miradas de día, y una gran V pisada en el suelo pide ayuda en el código internacional tierra-aire.
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PurFact te vuelve a mostrar cada tarjeta justo antes de que la olvides. Así se queda lo aprendido.