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Telenovelas inolvidables
17 preguntas · TV y series
Pocas cosas han unido tanto al mundo hispanohablante como la telenovela de la tarde. En 1979, Verónica Castro hizo llorar a México con «Los ricos también lloran», que años después arrasó incluso en Rusia. Venezuela respondió con los melodramas de Delia Fiallo: «Topacio», con Grecia Colmenares como una joven ciega; «Cristal», que en 1990 tuvo a media España pegada a TVE; y «Kassandra», la joven del circo que triunfó hasta en Europa y Asia. Ya en los noventa, Thalía encadenó la llamada trilogía de las Marías, en la que brillaron «Marimar» y «María la del barrio», y en los dos mil Bárbara Mori fue la ambiciosa protagonista de «Rubí».
Colombia cambió las reglas del género con el humor y el realismo. Margarita Rosa de Francisco fue Gaviota, la recolectora de «Café con aroma de mujer», y Fernando Gaitán, su autor, creó después a la secretaria más famosa de la televisión: Beatriz Pinzón Solano, de «Yo soy Betty, la fea», adaptada en medio mundo. Llegaron luego el pícaro Pedro Coral de «Pedro el escamoso» y los hermanos Reyes de «Pasión de gavilanes», mientras en Venezuela Natalia Streignard protagonizaba «Mi gorda bella».
Argentina aportó su propio sello: Natalia Oreiro conquistó medio mundo con «Muñeca brava», y Cris Morena fabricó éxitos juveniles como «Rebelde Way», que inspiró la versión mexicana con RBD, y «Floricienta», un cuento de Cenicienta con canciones. España, por su parte, encontró su fórmula diaria en la posguerra de «Amar en tiempos revueltos» y en el pueblo ficticio de «El secreto de Puente Viejo». Saber de dónde viene cada una es casi como repasar el mapa sentimental de toda una generación.
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