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Victor Hugo
12 preguntas · Literatura
Victor Hugo nació en 1802 en Besanzón, hijo de un general de Napoleón, y de adolescente anotó una ambición que da la medida del personaje: «ser Chateaubriand o nada». Fue las dos cosas y algo más. Con el estreno tumultuoso de su drama «Hernani», en 1830, el Romanticismo francés ganó su batalla decisiva contra las reglas del clasicismo, y Hugo quedó al frente de una generación entera.
Sus dos grandes novelas siguen siendo populares en el mundo entero. «Nuestra Señora de París» (conocida también por su jorobado, Quasimodo, enamorado de la bella Esmeralda) tiene como protagonista secreta a la propia catedral: el libro conmovió tanto a los franceses que salvó del derribo el edificio, entonces medio en ruinas, y puso en marcha su restauración. «Los miserables», terminada en 1862 durante el exilio, sigue al presidiario Jean Valjean, a quien los candelabros de plata de un obispo convierten a la bondad, perseguido sin tregua por el inspector Javert, cuyo rígido sentido de la justicia se quiebra precisamente ante la clemencia. En las barricadas muere el pilluelo Gavroche, cuyo nombre pasó al francés como palabra para «golfillo de la calle».
Hugo fue también una conciencia política. Combatió toda su vida la pena de muerte (ya en «El último día de un condenado»), la miseria y la falta de escuelas gratuitas. Cuando Luis Napoleón dio el golpe de Estado de 1851 y se proclamó Napoleón III, Hugo eligió el destierro: pasó casi veinte años fuera de Francia, la mayor parte en las islas del Canal, Jersey y Guernesey, desde donde bombardeó al emperador con panfletos como «Napoleón el Pequeño». Se negó a volver mientras durase el régimen: «si solo queda uno, seré yo».
A su muerte, en 1885, Francia le hizo un funeral de Estado. El féretro pasó una noche bajo el Arco de Triunfo y unos dos millones de personas acompañaron el cortejo hasta el Panteón. Pocos escritores han sido en vida algo tan parecido a un monumento nacional.
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